viernes 10 de febrero de 2012

Cuadro de Mando Integral: un hábito saludable

De la misma forma que todos somos capaces de interpretar una analítica sin necesidad de ser doctores en medicina, el Cuadro de Mando Integral permite interpretar la salud de la empresa sin necesidad de conocimientos especializados previos.


Pese a la capacidad de autopercepción que todos tenemos de estado general de salud (cuando algo no va bien nos sentimos débiles, padecemos dolor de cabeza, sobreviene la fiebre, etc…), todos somos conscientes de la importancia de realizar un chequeo médico periódico para evaluar nuestro estado de salud actual y prevenir complicaciones futuras. Quienes, además, realizan una actividad deportiva, realizan chequeos más exhaustivos y frecuentes, como parte de su programa de preparación para la competición.


Estas revisiones se componen de una serie de pruebas e indicadores, seleccionados en función del perfil concreto del individuo (edad, antecedentes familiares, actividad física, circunstancias personales...). Una vez realizadas las pruebas y obtenidos los resultados, éstos son comparados con unos niveles objetivo que se consideran adecuados, estableciéndose una alerta cuando se superan ciertos límites. Lo cierto es que, en un nivel básico, muchos de estos indicadores y límites nos resultan familiares, incluso sin contar con formación médica (indicadores de colesterol, ácido úrico, azúcar en sangre, tensión arterial....).


¿Puede esto mismo realizarse en el marco de una actividad empresarial? 


En nuestras empresas, por pequeñas que sean, tenemos también una percepción del estado de salud a través de indicadores básicos (cifra de ventas, nivel de tesorería, pedidos en cartera...), de los que extrapolamos un diagnóstico básico, con mayor o menor nivel de detalle y de forma más o menos sistemática.

Ahora bien, ¿no están nuestras empresas realizando una actividad física cada vez más exigente y competitiva? Al igual que en el caso de los deportistas, debería plantearse un plan de chequeos periódicos algo más completos y orientados a un objetivo competitivo. Eso sí, teniendo en cuenta que los análisis de sangre demasiado continuos o las pruebas de esfuerzo demasiado exigentes pueden llegar a mermar nuestra capacidad competitiva, más que mejorarla, para que el sistema resulte eficaz para la pequeña empresa ha de estar adecuadamente dimensionado a su naturaleza.

Por ello, el diseño de un CUADRO DE MANDO INTEGRAL de nuestra empresa, o de un conjunto de indicadores clave para la gestión, debería cumplir varias premisas:

1. Tener en cuenta el perfil y características de la empresa 
2. Reflejar una "foto" clara y sencilla de la situación actual, comprensible por todos.
3.Tener un enfoque "a futuro", teniendo en cuenta los retos competitivos que la empresa se ha marcado
4. No requerir demasiados esfuerzos para su elaboración y/o seguimiento, puesto que, como decíamos, podría convertirse en un freno más que en un impulso a la toma de decisiones.

Un cuadro de mando integral es un medio destacable de comunicación interna que permite a los responsables de gestión de empresas cooperativas compartir el diagnóstico de situación sobre la marcha de la empresa de forma muy visual y comprensible por toda la comunidad social. 

En este sentido, ERKIDE Federación de Cooperativas de Trabajo Asociado, Enseñanza y Crédito de Euskadi, en colaboración con A+g Consultores de Gestión, ha lanzado un Programa para la Implantación de un Cuadro de Mando Integral en pequeñas Cooperativas, basado en esos principios, con el fin de dotar a las pequeñas cooperativas de una herramienta útil para su Gestión.

Plazo de inscripción abierto hasta el 22 de febrero de 2012.

Para más información contacta con la coordinadora del Programa.


Socia - Consultora A+g




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